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miércoles, 26 de julio de 2023

Cómo las Fake News y la Posverdad nos vuelven nihilistas (según Nietzsche)

Los términos fake news y posverdad han tomado gran relevancia estos últimos años, principalmente como una consecuencia de la masificación de los medios y la dominación de las redes sociales. Su proliferación ha provocado importantes desafíos en la época contemporánea, entre ellos, el efecto que tiene en las audiencias respecto a sus capacidades de discernir entre los hechos verdaderos de las fabricaciones.

Nietzsche tenía una perspectiva muy particular de la verdad, postulando la polémica tesis de que solo existen interpretaciones, y que no hay tal cosa como una verdad universal, lo cual, según su punto de vista, sería un trascendentalismo que pierde su significado con el advenimiento del nihilismo: filosofía que advierte un vacío de valores auténticos, la cual además, según varias fuentes entendidas, estaría dominando nuestro occidente posmoderno. Por lo tanto, es interesante hacer el ejercicio de preguntarse cómo Nietzsche aplicaría su propuesta de transvaloración en la actualidad, con la gran influencia que tienen los medios masivos en los individuos y sus búsquedas de verdades.

A través del prisma de Nietzsche, este ensayo argumenta que la difusión de las fake news y la cultura de la posverdad en los medios de comunicación masivos socava la búsqueda de verdades y significados auténticos, generando un estado de apatía nihilista en la sociedad contemporánea, pero también abre la posibilidad de reevaluar y reconstruir nuestra relación con la verdad y los valores en la era de la información.

martes, 19 de octubre de 2021

[Divagación] Las cabezas derribadas de la Plaza de Armas de Talca

 

Durante la revuelta/estallido a.k.a crisis y/o revolución de octubre del 2019, uno de los lugares más afectados por los disturbios dentro de este fundo de asfalto llamado Talca, fue la plaza de armas. La peor suerte se la llevaron las estatuas….

Sí, dentro de todas las temáticas posibles que puedo tratar en un aniversario de la revuelta, voy a escribir sobre estatuas. Primero, porque siento que este basurero digital es quizás el único espacio adecuado para hacerlo, segundo, porque ya expiaré este pecado escribiendo sobre humanos derribados en el próximo aniversario que venga, tercero, porque el alma en pena de una de esas estatuas se me presentó en un sueño; no soy muy supersticioso, pero admito que tengo algo de miedo de despertar a la mañana siguiente convertido en un busto de Bernardo O’Higgins.

En fin, como te decía, las personas que derribaron estas tristes criaturas de mármol parecieron ser sumamente selectivos. Mutilaron a dos soldados de apariencia medieval europea, y además derribaron a un cardenal que nunca me cayó muy bien cuando lo veía mientras paseaba por el centro. Pero dejaron intacta, y ojo con esto, INTACTA a una estatua que representa a Deméter, la diosa madre de la agricultura y el ciclo renovador de la vida y la muerte. Asesinaron a los soldados que con espada y escudo protegían la perdurabilidad de la plaza de “ARMAS”, y en cambio, protegieron a la fuerza femenina que reemplaza inviernos por primaveras.

viernes, 16 de abril de 2021

"Aprendiz de mucho" o el mal de tener demasiadas aficiones

 


“Aprendiz de mucho, maestro de nada”. A menudo me pregunto, ¿Será esta una de esas frases duras pero verídicas que intentan ponernos los pies en la tierra, o solo será un cómplice del fetichismo de nuestra sociedad contemporánea con la especialización de los trabajos, la productividad y el ordenamiento jerárquico en todos los aspectos de nuestra vida?

Esta frase pega tan cerca del hogar por mis propios intereses dispersos -o hobbies, como diría la gente menos grave-. Y sin importar todas las ocasiones en las que me he mentido a mí mismo afirmando que las etiquetas no me definen, mi honestidad desnudada de arrogancia sabe que me encantaría ser etiquetado como escritor, ilustrador, poeta, filósofo, periodista, autor de cómics, y en la medida de lo posible, Dios todopoderoso e inmortal. Ahora, hay un enorme salto desde las etiquetas a los hechos, y a partir de ahí se debe analizar cómo armonizan o entran en conflicto esta dispersión de intereses. ¿Cuál es el límite para volverse un maestro? ¿Se encuentra en la cantidad de materias, o en tí?

domingo, 4 de octubre de 2020

El resurgimiento del anarquismo en Chile dentro de las calles y las redes sociales.

Es uno de los movimientos políticos más polémicos. Sus adherentes a menudo son percibidos como violentistas y extremos. Últimamente buscan marcar territorio dentro de las manifestaciones sociales más recientes. Mientras tanto, han surgido nuevas agrupaciones como “Criptorebeldía”, cuyos miembros utilizan el internet como una herramienta política, apuntando a un público joven.


 

Las ideologías llevan inevitablemente a la decepción, porque tienden a lo perfecto, que luego el contacto con la vida real hace imposible”; Enrique Galván, socialista español.

En términos teóricos, ha sido una de las ideologías más acusadas por pecar de “demasiado utópica”. En el terreno de la percepción pública, cuenta con una larga tradición de ser considerada violentista

Sin embargo, el anarquismo continúa sobreviviendo en el mundo, y en términos más específicos, en Chile. Difícilmente se puede aseverar que alguna vez haya estado en la vanguardia de nuestro establishment político, pero ha entrado en periodos de mayor o menor vigencia a lo largo de nuestra historia.

En la dictadura de Pinochet, por ejemplo, apenas tuvo una militancia activa, debido a la represión que se les aplicó a todos los sectores de izquierda. “El anarquismo entró en una fase de declinación que recién comienza a superar con la juventud criada durante la dictadura militar y desarrollada bajo el gobierno de la Concertación”, explicó Luis Vitale en su ensayo Contribución a una historia del anarquismo en América Latina

miércoles, 2 de mayo de 2018

La distorción de la escencia educativa

Este es un artículo sustentado en el ensayo "Preguntas para una nueva educación" de William Ospina.(Link abajo)

Vivimos en una época acelerada. Exigimos soluciones prácticas, respuestas rápidas. La paciencia se convirtió en la virtud más menospreciada. Las modas son cada vez más fugaces, a veces, llegando a sobrevivir apenas un par de meses antes de ser reemplazada por otra. William Ospina lo sintetiza bien: “vivimos en una época que aceleradamente cambia costumbres por modas, conocimiento por información, y saberes por rumores”.
Esto está vinculado con que esta época, es convenientemente la cúspide de la información. O más bien dicho, la de una abismante sobrecarga, donde varias veces se filtra la información más inútil. Los medios nos arrinconan con novedades y noticias de “último momento”, el pasado pierde su importancia, o más bien, nos esmeramos en ignorarlo.
Ospina dice: “nunca había sido tan voluble nuestra información, tan frágil nuestro conocimiento, tan dudosa nuestra sabiduría”. Por culpa de esto, percibimos nuestra actualidad de manera distante, como espectadores sin mayor participación. Y lamentablemente, esto es a lo que el sistema educativo actual se ha estado inclinando, encarnando fielmente el mito de la caverna de Platón.
Otro punto a destacar de las fuentes de información actuales; son lo increíblemente accesibles e interactivas que se han vuelto. Y esto también afecta a la educación. Nosotros escogemos lo que queremos aprender, el internet y las redes sociales nos han entregado esa opción. El futuro es avasallador y las aulas obsoletas. Una porción de la culpa la tienen los estudiantes, pero aún más importante, es la culpabilidad del sistema educativo. En la escuela no se preocupan de culturizarnos, si no a enseñarnos cosas prácticas, a adaptarnos a esta época acelerada. Por eso, no es de extrañar que un alumno no se interese en una clase.
No solo se ha perdido el amor por educar, sino que también, se extinguió la pasión del estudiante por aprender. En los tiempos dorados de la academia de Atenas, de Platón, de Aristóteles, y otros brillantes filósofos, el conocimiento era un tesoro inconmensurable. Los que querían dedicarse a aprender y decorar su espíritu con las joyas del saber, eran personalidades dignas de respeto, pues sabían que el destino del mundo recaía en sus manos. ¿Qué causó que la llama de la sabiduría se apagara? ¿Será porque en esos tiempos la humanidad aún conservaba una inocencia que los impulsaba a buscar conocimiento? ¿O es la cultura moderna que pervierte las mentes de la juventud? Puede que sean ambas causas.
William Ospina lo dice de esta forma: “lo que gobierna en nuestra época es el deslumbramiento ante la astucia, la fascinación ante la extravagancia, el sometimiento ante los modelos de fama o la opulencia. Podemos admirar la elocuencia y ciertas formas de la belleza, pero admiramos más la fuerza que la lucidez...”. Y es innegable que esta cultura sí ha estado degenerando las nuevas generaciones con materialismo y banalidades. Los artistas que están de moda solo hablan de dinero, joyas, autos caros. Enseñan que está bien mirar por encima del hombro a tu prójimo, mientras estés es un escalón social más elevado que él. Sobre la devoción a la competencia y al consumo. Y está de más decir, que este modelo de frívola competitividad, también está reflejado en el sistema educativo actual.
La síntesis más lógica es que esta tendencia haya surgido junto con el nacimiento del capitalismo norteamericano. Y es totalmente cierto de que el capitalismo abarca todos los sistemas, incluyendo el educativo. Pero aquí se genera una contradicción lógica, pues el capitalismo predica sobre la libertad individual. Pero cuando todos los alumnos de un aula se ven forzados a seguir este sistema competitivo, a tener mejores calificaciones que los demás, y dejar de lado los hábitos sociales, los alumnos pierden su identidad. Nos convertimos en simples números con un mismo objetivo. Y esto no debería ser así, pues cada individuo tiene habilidades únicas, y cada joven tiene sus propios objetivos. Así se enseñaba en la academia original de Platón, y esa es la esencia pura de la educación. Hoy en día, vivimos en un sistema degenerado.
El sistema solo busca una practicidad mecánica, generando un pensamiento mecanizado y sumiso. Ese es el gran objetivo de la educación, el entretenimiento, y la comunicación. La televisión, que debería acoger esos tres elementos, es el gran cómplice de la distorsión educativa. “El propósito principal de la programación de televisión, por mucho contenido pedagógico que tenga, no es pedagógico sino comercial”, afirma Ospina.
Una educación idealista, es la que valora los talentos de cada estudiante. Una educación que se interesa más en culturizar, que en repetir fórmulas abstractas que carecen de sentido al enfrentarte con el mundo real. Creo que ya está más que claro como a fracasado el sistema educativo por memorización. Permitirles a los alumnos cultivarse a ellos mismos sin empujarlos hacia la competencia, o amenazarles con el fracaso, es la esencia de la academia original.
No se puede hacer nada pada detener este abismante cúmulo de información, pero podemos sacar provecho de él si somos lo suficientemente cuidadosos e inteligentes. Debemos abrirnos camino sobre un sistema interactivo y personalizado, pero para eso hay que romper varios moldes.
También hay que evitar la cultura basura, que se infiltra como un germen en las aulas. Que existan libros magníficos ensombrecidos por el burdo best seller de algún famosillo, es la evidencia de nuestro fracaso a nivel cultural.
Y lo más importante; debemos alejarnos de este pensamiento mecanizado que es alentado por la sociedad de consumo. Pues eso es lo que aleja al alumno de su propia pasión vocacional. “El oficio que escojamos deben ser nuestro goce en la tierra”, dijo William Ospina de manera muy acertada.
El hambre por conocimiento es lo que nos hace grandes a los humanos. Y si perdemos eso, es porque perdimos nuestro espíritu.

Link para leer el ensayo de William Ospina: http://www.ugca.edu.co/files/centro_etica/reflexiones/Reflexion_03.pdf

sábado, 10 de marzo de 2018

[Ensayo] Variación de las responsabilidades ciudadanas según el contexto social

El hombre, por naturaleza, necesita de la comunicación y ayuda de los demás. Aunque a muchos les incomode admitirlo; exigimos un líder que nos guíe, y nos sometemos bajo el yugo de un sistema. Claro que existen casos aislados; individuos que están satisfechos nada más que con su propia compañía, pero deben bajar la mirada ante la abismante sociedad que nosotros mismos hemos construido.

Nosotros creamos las constituciones, las leyes y la economía. Los castigos para quienes ponen en riesgo nuestro sistema, y los premios para quienes aportan en ésta. Lo que es comúnmente conocido como “el ejercer ciudadano” varía según la percepción de cada país, de cada civilización. Ahora nos parece algo abismante las diferencias culturales que pueden existir entre nuestra nación y una muy alejada, pongamos a la justicia como ejemplo: ¿Un juez occidental vería el Sharia -o ley islámica- como algo justo, donde a un ladrón se le corta la mano y se le castiga a un homosexual?, es algo muy improbable. Pero en algún momento de nuestra evolución, debió existir el punto muerto en donde las leyes y responsabilidades abandonaron su subjetividad y se transformaron en algo universal.

Ahí es cuando las teorías de la evolución socio-cultural entran en el juego. El libro “Una herencia incómoda” de Nicholas Wade toca muy bien este tema. Afirma que: “La sociabilidad también está grabada en nuestros circuitos neurales (...) Entre estos se cuenta una tendencia a seguir las normas y un impulso a castigar a los demás cuando no las hacen...”

Photo by Mike Chai from Pexels https://www.pexels.com/photo/time-lapse-photography-of-people-walking-on-pedestrian-lane-842339/