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miércoles, 26 de julio de 2023

Cómo las Fake News y la Posverdad nos vuelven nihilistas (según Nietzsche)

Los términos fake news y posverdad han tomado gran relevancia estos últimos años, principalmente como una consecuencia de la masificación de los medios y la dominación de las redes sociales. Su proliferación ha provocado importantes desafíos en la época contemporánea, entre ellos, el efecto que tiene en las audiencias respecto a sus capacidades de discernir entre los hechos verdaderos de las fabricaciones.

Nietzsche tenía una perspectiva muy particular de la verdad, postulando la polémica tesis de que solo existen interpretaciones, y que no hay tal cosa como una verdad universal, lo cual, según su punto de vista, sería un trascendentalismo que pierde su significado con el advenimiento del nihilismo: filosofía que advierte un vacío de valores auténticos, la cual además, según varias fuentes entendidas, estaría dominando nuestro occidente posmoderno. Por lo tanto, es interesante hacer el ejercicio de preguntarse cómo Nietzsche aplicaría su propuesta de transvaloración en la actualidad, con la gran influencia que tienen los medios masivos en los individuos y sus búsquedas de verdades.

A través del prisma de Nietzsche, este ensayo argumenta que la difusión de las fake news y la cultura de la posverdad en los medios de comunicación masivos socava la búsqueda de verdades y significados auténticos, generando un estado de apatía nihilista en la sociedad contemporánea, pero también abre la posibilidad de reevaluar y reconstruir nuestra relación con la verdad y los valores en la era de la información.

domingo, 21 de agosto de 2022

[Crónica] Se acabó el tiempo de los lindos ideales: la Rock & Pop y Raras Tocatas en el nuevo milenio

Los 2000 recibieron a la radio con un cambio de gustos generacionales, lo que generó una crisis en su misma identidad. Desde la época dorada de los noventas, con la dirección de Marcelo Aldunate, hasta los difíciles fines del 2010 con Jorge Lira, se entrelazan varios hitos, oportunidades e intentos de reflote en su icónico programa “Raras Tocatas Nuevas”.

 

Los cuatro integrantes de “Polter” finalmente estaban ahí, en el mismo subterráneo donde tocaron Los Tres y Los Bunkers hace años atrás. Esos jóvenes de Ovalle que habían apostado al todo o nada con su banda, llegando incluso a mudarse en conjunto a una bodega de Providencia, veían como las puertas se abrían tras ser invitados al programa “Raras Tocatas Nuevas” por ganar el concurso de Nación Rock & Pop.

Mientras tocaban en vivo “Estrella” y un cover de “Solo Pienso en Ti”, desde la sala de control los acompañaba un hombre de barba y polera estampada con el logo de Cartoon Network: Jorge Lira, conductor del programa en ese momento del 2005, impulsor de Nación R&P, y quien dentro de once años se convertiría en el nuevo director de la radio. Posteriormente sería testigo de su crisis en identidad y sintonía, lo que conllevó a recortes de presupuesto y despidos masivos, incluyéndole.

—Me llamaron para hacerme cargo de un proyecto que iba a la deriva —comenta en pleno 2022 el actual periodista de Cooperativa—. Rock & Pop había perdido su espíritu.

“Se acabó el tiempo de los lindos ideales”, dice el coro de Calibraciones de la banda Aparato Raro. En el caso de la Rock & Pop, esos ideales vivieron en su primer espíritu, durante los años noventa.

El legado de Marcelo Aldunate

La impotencia que llevó a Aldunate a renunciar de la Radio Tiempo se gatilló cuando su director, sin previo aviso, cortó una canción que colocó al aire con el pretexto de encontrarlo “rasca” al ser un tema en español. Después de ese incidente, Marcelo Zúñiga, director de Radio Cooperativa, lo invitó a participar en su nuevo proyecto, en plena etapa de gestación. En diciembre de 1992 fue nombrado director de la Radio Rock & Pop, y el resto es historia.

viernes, 16 de abril de 2021

"Aprendiz de mucho" o el mal de tener demasiadas aficiones

 


“Aprendiz de mucho, maestro de nada”. A menudo me pregunto, ¿Será esta una de esas frases duras pero verídicas que intentan ponernos los pies en la tierra, o solo será un cómplice del fetichismo de nuestra sociedad contemporánea con la especialización de los trabajos, la productividad y el ordenamiento jerárquico en todos los aspectos de nuestra vida?

Esta frase pega tan cerca del hogar por mis propios intereses dispersos -o hobbies, como diría la gente menos grave-. Y sin importar todas las ocasiones en las que me he mentido a mí mismo afirmando que las etiquetas no me definen, mi honestidad desnudada de arrogancia sabe que me encantaría ser etiquetado como escritor, ilustrador, poeta, filósofo, periodista, autor de cómics, y en la medida de lo posible, Dios todopoderoso e inmortal. Ahora, hay un enorme salto desde las etiquetas a los hechos, y a partir de ahí se debe analizar cómo armonizan o entran en conflicto esta dispersión de intereses. ¿Cuál es el límite para volverse un maestro? ¿Se encuentra en la cantidad de materias, o en tí?

lunes, 20 de julio de 2020

Polarización y fundamentalismo en el debate político a raíz de la crisis: El caso de Cristián Warnken y el mundo intelectual chileno

La tensión que se ha incubado en la esfera política desde el “Estallido social” de octubre del 2019, hasta la actual crisis sanitaria por la pandemia del Covid-19, se ve reflejada en la falta de diálogo y acuerdos entre sus actores, siendo que los momentos críticos -como el actual- son los que más requieren de estas propiedades dialécticas, si es que se desea conducir a una “armonía” que, por lo menos, intente encontrar soluciones. Esto de ninguna forma debe significar el abandono absoluto del rebatimiento de posiciones. Como establece el estoicismo, “Los conceptos de «lucha» y «armonía» son inseparables. Para el filósofo Marco Aurelio, la realidad es unión de contrarios, tensión y conflicto”[1]. El problema es cuando la tensión crece sin una armonía que le sirva de contrapeso.

Tensiones como las que se pueden apreciar entre el presidente y el Parlamento cuando, un lunes 22 de junio del 2020, Piñera anunció una convocación de expertos para analizar modificaciones a cómo el Parlamento determina las leyes que son consideradas inadmisibles. Esto se realizó justo cinco días después de que Gobierno y oposición sellaran el acuerdo para el plan de emergencia, dando un atisbo de esperanza al establecimiento de un diálogo constructivo.

viernes, 8 de mayo de 2020

La “Hiper-domicialidad” en cuarentena: Contrastes del pasado, creatividad y experiencia individual


Es correcto asumir que estamos atravesando tiempos agitados. La intromisión del Coronavirus ha vuelto a enseñarnos a nosotros -testarudos monos con ropa- la fragilidad que representa estar vivos. No es como si esto fuese algo extraño para nuestra especie, considerando que los tiempos de relativa paz han sido, a lo sumo, unos paréntesis en nuestra historia. Pero la particularidad de esta experiencia, es que tiene el precedente casi paradójico de que su “agitación” tiene origen en una abrumadora quietud; una forzosa ralentización en el engranaje social. Todo esto en pos de acatar al llamado de ser responsables y “quedarse en casa”, como ordena aquel eslogan plasmado en cada transmisión televisiva. Ahí se puede apreciar otra particularidad; a diferencia de las pandemias de siglos pasados, esta le tocó aparecer en la “época de la instantaneidad”, con una sociedad fuertemente movida por las frases simples, los hashtags, los encabezados. Los repiten como un mantra sagrado para recordarnos que, en esta ocasión, depende exclusivamente de nosotros.

Expertos en diferentes materias piensan que esta naciente cultura de la cuarentena, esta hiper-domicialidad, generará cambios en nuestra experiencia social. Otros opinan que no, ya que son procesos demasiado paulatinos como para generarse en un periodo de tiempo tan acotado. Pero es importante señalar que, aunque algunos laboratorios preveen una vacuna para finales del 2020, esta no es una certeza científica. Sería irresponsable cerrarse a la posibilidad de que esto pueda durar varios años, como pasó con La peste negra (1342 – 1353) o que actúe como una seguidilla de brotes pandémicos, como el Cólera (1817, 1829, 1852). Claro, contamos con conocimiento y tecnología médica infinitamente superiores a aquellos tiempos, en donde hasta el lavado de manos era visto con escepticismo. Pero las posibilidades inesperadas existen, y actúan como una molesta mancha negra en los horizontes de nuestro conocimiento. Si ese fuera el caso, ¿de qué forma podremos sobrellevar esto sin caer en el tedio esencial? ¿Cómo mutará la experiencia colectiva? ¿Podrá sobrevivir la poesía? -esta última pregunta puede parecer risible, incluso indignante, para la creciente tendencia de pragmatismo cínico-.

La humanidad cuenta con un gran abanico de puntos de vista. Cada experiencia es un universo, y una vez que esto acabe, cada individuo rescatará cosas distintas. Debido a esto es que se hace tan complicado analizarlo todo como una experiencia homogénea, ignorando nuestra naturaleza diversa. Es inefectivo hacerlo así, especialmente cuando se está hablando de “experiencias domiciliarias”. Por ejemplo, en las noticias se puede apreciar cómo han aumentado las llamadas por casos de violencia doméstica en ciertas comunas. A la vez, podemos notar cómo ha aumentado el flujo de contenido en redes sociales de gente compartiendo fotos, mostrando cómo se las arreglan para pasar el rato en su encierro. Otros, quejándose y mirando con nostalgia el exterior cada fin de semana en los que acostumbraban salir a festejar. Algunos han retomado lecturas y han aprovechado de pasar tiempo con sus familias. Otros ni siquiera pueden costearse un buen acceso a internet, y se sienten prisioneros en su hogar roto, con una familia tóxica y maltratadora. Varios han entrado en una psicósis estilo Britney Spears; esa que te lleva a raparte el pelo -o a teñírtelo de un color horrible en los casos menos radicales-. Entra en juego la economía, la constitución del hogar, y las personalidades de los individuos, especialmente con sus dos mayores arquetipos: los introvertidos y los extrovertidos.

El pintor impresionista noruego, Edvard Munch, era introvertido y agorafóbico. Pintó una gran cantidad de cuadros en medio de su claustro, mientras transcurría una pandemia de importantes dimensiones: “La gripe española”. Lo mismo con Egon Schiele, que en el cuadro “La Familia” retrató a su esposa fallecida por el virus y al hijo que nunca llegaría a tener. A pesar del dolor que debieron experimentar en ese momento, debió ser cómodo para ellos refugiarse en las limitaciones de su hogar. Lograron exprimir su creatividad y plantar los brotes del arte en las circunstancias adversas. En la actualidad, varias almas introvertidas pueden identificarse con ellos.

Una vez que esto acabe, las personalidades hurañas explotarán las posibilidades que le ofrece el confort de sus claustros, pero se debilitará aún más su sociabilidad. Los extrovertidos regresarán con un alivio frenético a los espacios sociales. 

También está la posibilidad de que esto signifique un proceso traumático para la sociedad, y le heredemos a las generaciones venideras una “agorafobia auto-infringida”. Tal vez seamos más cautelosos, pero se debilitará nuestra dimensión aventurera, y nuestra experiencia humana quede mutilada, transformándonos en una suerte de “erizos de acero”.

Pero lo que es seguro, es que a nivel institucional y salubre nos fortaleceremos. Siguiendo la tendencia en donde las situaciones antagónicas son las que permiten nuestra evolución –como lo planteó Darwin en un momento-.

Podemos esperar a que de esto salgan cosas tan buenas como un cuadro de Munch o de Schiele, naciendo del polvo de las calles que alguna vez estuvieron desérticas. Y que de esta forma, sean admiradas por las generaciones venideras con el irremediable orgullo de nuestra humanidad, mientras recordamos esa ocasión –una de tantas otras— en donde logramos salvarnos al final.

miércoles, 2 de mayo de 2018

La distorción de la escencia educativa

Este es un artículo sustentado en el ensayo "Preguntas para una nueva educación" de William Ospina.(Link abajo)

Vivimos en una época acelerada. Exigimos soluciones prácticas, respuestas rápidas. La paciencia se convirtió en la virtud más menospreciada. Las modas son cada vez más fugaces, a veces, llegando a sobrevivir apenas un par de meses antes de ser reemplazada por otra. William Ospina lo sintetiza bien: “vivimos en una época que aceleradamente cambia costumbres por modas, conocimiento por información, y saberes por rumores”.
Esto está vinculado con que esta época, es convenientemente la cúspide de la información. O más bien dicho, la de una abismante sobrecarga, donde varias veces se filtra la información más inútil. Los medios nos arrinconan con novedades y noticias de “último momento”, el pasado pierde su importancia, o más bien, nos esmeramos en ignorarlo.
Ospina dice: “nunca había sido tan voluble nuestra información, tan frágil nuestro conocimiento, tan dudosa nuestra sabiduría”. Por culpa de esto, percibimos nuestra actualidad de manera distante, como espectadores sin mayor participación. Y lamentablemente, esto es a lo que el sistema educativo actual se ha estado inclinando, encarnando fielmente el mito de la caverna de Platón.
Otro punto a destacar de las fuentes de información actuales; son lo increíblemente accesibles e interactivas que se han vuelto. Y esto también afecta a la educación. Nosotros escogemos lo que queremos aprender, el internet y las redes sociales nos han entregado esa opción. El futuro es avasallador y las aulas obsoletas. Una porción de la culpa la tienen los estudiantes, pero aún más importante, es la culpabilidad del sistema educativo. En la escuela no se preocupan de culturizarnos, si no a enseñarnos cosas prácticas, a adaptarnos a esta época acelerada. Por eso, no es de extrañar que un alumno no se interese en una clase.
No solo se ha perdido el amor por educar, sino que también, se extinguió la pasión del estudiante por aprender. En los tiempos dorados de la academia de Atenas, de Platón, de Aristóteles, y otros brillantes filósofos, el conocimiento era un tesoro inconmensurable. Los que querían dedicarse a aprender y decorar su espíritu con las joyas del saber, eran personalidades dignas de respeto, pues sabían que el destino del mundo recaía en sus manos. ¿Qué causó que la llama de la sabiduría se apagara? ¿Será porque en esos tiempos la humanidad aún conservaba una inocencia que los impulsaba a buscar conocimiento? ¿O es la cultura moderna que pervierte las mentes de la juventud? Puede que sean ambas causas.
William Ospina lo dice de esta forma: “lo que gobierna en nuestra época es el deslumbramiento ante la astucia, la fascinación ante la extravagancia, el sometimiento ante los modelos de fama o la opulencia. Podemos admirar la elocuencia y ciertas formas de la belleza, pero admiramos más la fuerza que la lucidez...”. Y es innegable que esta cultura sí ha estado degenerando las nuevas generaciones con materialismo y banalidades. Los artistas que están de moda solo hablan de dinero, joyas, autos caros. Enseñan que está bien mirar por encima del hombro a tu prójimo, mientras estés es un escalón social más elevado que él. Sobre la devoción a la competencia y al consumo. Y está de más decir, que este modelo de frívola competitividad, también está reflejado en el sistema educativo actual.
La síntesis más lógica es que esta tendencia haya surgido junto con el nacimiento del capitalismo norteamericano. Y es totalmente cierto de que el capitalismo abarca todos los sistemas, incluyendo el educativo. Pero aquí se genera una contradicción lógica, pues el capitalismo predica sobre la libertad individual. Pero cuando todos los alumnos de un aula se ven forzados a seguir este sistema competitivo, a tener mejores calificaciones que los demás, y dejar de lado los hábitos sociales, los alumnos pierden su identidad. Nos convertimos en simples números con un mismo objetivo. Y esto no debería ser así, pues cada individuo tiene habilidades únicas, y cada joven tiene sus propios objetivos. Así se enseñaba en la academia original de Platón, y esa es la esencia pura de la educación. Hoy en día, vivimos en un sistema degenerado.
El sistema solo busca una practicidad mecánica, generando un pensamiento mecanizado y sumiso. Ese es el gran objetivo de la educación, el entretenimiento, y la comunicación. La televisión, que debería acoger esos tres elementos, es el gran cómplice de la distorsión educativa. “El propósito principal de la programación de televisión, por mucho contenido pedagógico que tenga, no es pedagógico sino comercial”, afirma Ospina.
Una educación idealista, es la que valora los talentos de cada estudiante. Una educación que se interesa más en culturizar, que en repetir fórmulas abstractas que carecen de sentido al enfrentarte con el mundo real. Creo que ya está más que claro como a fracasado el sistema educativo por memorización. Permitirles a los alumnos cultivarse a ellos mismos sin empujarlos hacia la competencia, o amenazarles con el fracaso, es la esencia de la academia original.
No se puede hacer nada pada detener este abismante cúmulo de información, pero podemos sacar provecho de él si somos lo suficientemente cuidadosos e inteligentes. Debemos abrirnos camino sobre un sistema interactivo y personalizado, pero para eso hay que romper varios moldes.
También hay que evitar la cultura basura, que se infiltra como un germen en las aulas. Que existan libros magníficos ensombrecidos por el burdo best seller de algún famosillo, es la evidencia de nuestro fracaso a nivel cultural.
Y lo más importante; debemos alejarnos de este pensamiento mecanizado que es alentado por la sociedad de consumo. Pues eso es lo que aleja al alumno de su propia pasión vocacional. “El oficio que escojamos deben ser nuestro goce en la tierra”, dijo William Ospina de manera muy acertada.
El hambre por conocimiento es lo que nos hace grandes a los humanos. Y si perdemos eso, es porque perdimos nuestro espíritu.

Link para leer el ensayo de William Ospina: http://www.ugca.edu.co/files/centro_etica/reflexiones/Reflexion_03.pdf

miércoles, 18 de enero de 2017

Masacre en escuela de Monterrey: Una nueva generación de Psicópatas

IMPORTANTE: Acabo de releer este artículo y encontré algunos problemas en  mis argumentos, me disculpo si sueno demasiado alarmista o sensacionalista.


Hace unas horas ocurrió un trágico episodio en México.
Un alumno del colegio Americano del Noreste, en Monterrey, llevó a cabo un tiroteo que acabó con la vida de dos alumnos y una profesora.
Cosas como esta no son nuevas para nosotros, ya lo hemos visto antes y no necesariamente en México: Columbine (E.U.A 1999), Rafael Calzada (AR 2000), Virginia (E.U.A 2007).
¿A que se deberá esta ola de masacres en las escuelas? en décadas anteriores ya se habían presenciado muchos incidentes dentro de establecimientos escolares, como se puede ver en el anexo de wikipedia, pero si ponen atención, la mayoría de aquellos ataques fueron detonados por adultos, funcionarios, gente ajena a las escuelas, o fuerzas policiales opresivas, pero esta época es diferente, ahora los asesinos son los niños.
Si queremos respuestas ante este incremento de violencia juvenil podemos culpar ciégamente a muchas cosas; la televisión, la música, los videojuegos, o como se trata de México, podríamos culpar al narcotráfico y el fácil acceso a las armas.
Sea cual sea la causa, esto pasará como otro capítulo más en una sociedad cada vez más violenta.
Y no me sorprende que esto se vuelva un meme en unos días más, pues el internet está lleno de estúpidos que intentan mantener un ego inquebrantable dentro de un mundo de fantasía. Solo basta con ver la reacción que tuvieron ciertos grupos de facebook apenas la noticia se hizo viral.


lunes, 18 de julio de 2016

¿Que es Patreon?

Una de las grandes ventajas de internet, es que da la oportunidad para que gente como artistas, músicos o escritores se den a conocer de manera más rápida, lo que en antaño hubiese significado mucho esfuerzo y trabajo -y que en algunos casos terminaban en fracaso-.
Patreon es una plataforma en donde artistas o empresas emergentes pueden darse a conocer, generar un público base y además ganar dinero por su trabajo.
Es un sistema donde usuarios de la misma plataforma pueden donarle de forma voluntaria a otros usuarios para que así el sujeto pueda generar contenido de forma más frecuente y/o aumentar la calidad de su trabajo. Puedes donar cierto monto mensualmente o también, de manera personalizada puedes decidir cuanto dinero quieres entregar, esto se puede realizar vía Paypal o Payoneer.

jueves, 30 de junio de 2016

¿Existe la libertad?

Exactamente lo que el titulo plantea, llega un momento en nuestras vidas en donde nos cuestionamos: "¿De verdad me gusta mi forma de vivir?", y ahí es cuando uno dice: "Tengo libertad de vivir como yo quiera ¿cierto?"
¿Existirá la libertad realmente? ¿o solo es una palabra bonita?, pues dependiendo del entorno social, cultural y económico en donde nazcamos, antes de siquiera poder haber desarrollado un criterio propio seguramente ya nos habrán marcado con una religión, un estatus o un país que no necesariamente nos guste, pero aún así debemos bajar la mirada y conformarnos como perros obedientes. "Es lo que me tocó ¿Que se le puede hacer?"
Desde que nacemos hasta que morimos, primero debemos obedecer a nuestros padres, luego a nuestros profesores, después a nuestro jefe, nuestro jefe al jefe suyo, y así sucesivamente.