Es uno de los movimientos políticos más polémicos. Sus adherentes a menudo son percibidos como violentistas y extremos. Últimamente buscan marcar territorio dentro de las manifestaciones sociales más recientes. Mientras tanto, han surgido nuevas agrupaciones como “Criptorebeldía”, cuyos miembros utilizan el internet como una herramienta política, apuntando a un público joven.
“Las ideologías llevan inevitablemente a la decepción, porque tienden a lo perfecto, que luego el contacto con la vida real hace imposible”; Enrique Galván, socialista español.
En términos teóricos, ha sido una de las ideologías más acusadas por pecar de “demasiado utópica”. En el terreno de la percepción pública, cuenta con una larga tradición de ser considerada violentista.
Sin embargo, el anarquismo continúa sobreviviendo en el mundo, y en términos más específicos, en Chile. Difícilmente se puede aseverar que alguna vez haya estado en la vanguardia de nuestro establishment político, pero ha entrado en periodos de mayor o menor vigencia a lo largo de nuestra historia.
En la dictadura de Pinochet, por ejemplo, apenas tuvo una militancia activa, debido a la represión que se les aplicó a todos los sectores de izquierda. “El anarquismo entró en una fase de declinación que recién comienza a superar con la juventud criada durante la dictadura militar y desarrollada bajo el gobierno de la Concertación”, explicó Luis Vitale en su ensayo Contribución a una historia del anarquismo en América Latina.


