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sábado, 16 de julio de 2022

[Cuento] Cuando conocí a Margot

 


 Por supuesto que conocí a Margot. Fue alguien esencial en la memoria de Chile. En mi memoria también.

Guardo con mucho cariño esos años en Linares. Yo era una mocosa. El aroma de las uvas flotaba en mi jardín, como ánimas habitando las parras. El canto de los gorriones ambientaba el exterior. Y adentro resonaba el ruido inquieto de una multitud. Aplausos, chiflidos, guitarras. Mi padre me tenía prohibido entrar, así que me resignaba a pasar largas y tediosas horas sentada afuera del recinto, jugando con una vieja guitarra; la última posesión de mi madre antes de morir. En realidad, solo intentaba imitar a los adultos que si sabían tocar. Mientras que todos ellos se divertían allá adentro.

A cada rato se acercaba mi hermano mayor, con el único fin de molestarme. Se reía de mí por querer aprender a tocar cueca. Siempre me lo decía; “La cueca es para huasos tontos”. En cambio, él prefería arrastrarse por el patio con sus soldaditos de juguete. Usaba una ramita como metralleta y hacía como que me disparaba. Era el orgullo de su padre.

Justo andaba en eso, cuando la puerta del recinto se abrió de manera abrupta. Mi padre salió arrastrando un hombre, tomándolo de su poncho. Papá tenía unos imponentes ojos azules, siempre vestía una camisa blanca, y un corbatín amarillo. A pesar de ser el dueño de una casa de canto, era una persona muy estirada. Él odiaba ese lugar, pero lo conservaba por puro orgullo y soberbia. Ya nos lo había dicho en más de una ocasión; “Esto es un infierno, pero hasta el infierno debe tener orden, y yo se lo traeré”.

martes, 19 de octubre de 2021

[Divagación] Las cabezas derribadas de la Plaza de Armas de Talca

 

Durante la revuelta/estallido a.k.a crisis y/o revolución de octubre del 2019, uno de los lugares más afectados por los disturbios dentro de este fundo de asfalto llamado Talca, fue la plaza de armas. La peor suerte se la llevaron las estatuas….

Sí, dentro de todas las temáticas posibles que puedo tratar en un aniversario de la revuelta, voy a escribir sobre estatuas. Primero, porque siento que este basurero digital es quizás el único espacio adecuado para hacerlo, segundo, porque ya expiaré este pecado escribiendo sobre humanos derribados en el próximo aniversario que venga, tercero, porque el alma en pena de una de esas estatuas se me presentó en un sueño; no soy muy supersticioso, pero admito que tengo algo de miedo de despertar a la mañana siguiente convertido en un busto de Bernardo O’Higgins.

En fin, como te decía, las personas que derribaron estas tristes criaturas de mármol parecieron ser sumamente selectivos. Mutilaron a dos soldados de apariencia medieval europea, y además derribaron a un cardenal que nunca me cayó muy bien cuando lo veía mientras paseaba por el centro. Pero dejaron intacta, y ojo con esto, INTACTA a una estatua que representa a Deméter, la diosa madre de la agricultura y el ciclo renovador de la vida y la muerte. Asesinaron a los soldados que con espada y escudo protegían la perdurabilidad de la plaza de “ARMAS”, y en cambio, protegieron a la fuerza femenina que reemplaza inviernos por primaveras.

viernes, 2 de octubre de 2020

Uróboros [Microcuento]

 


Ya eran seis días. Estaba por batir su récord sin tragar un bocado, hasta llegar al punto de vomitar cada comida que su criada le traía.

Había pasado casi un mes desde que empezó esa infección estomacal, pero a medida que el estómago crujía, las fechas se volvían números abstractos para medir algo que, mientras estuviera dentro de esas cuatro paredes, no le incumbía en absoluto.

Mucho antes de que todo empezara ya se había acostumbrado a trabajar desde la cama, pero pronto comprendió que estómago es a mente como comida es a pensamientos. Sus brazos esqueléticos ya ni levantaban la pluma para hacer las cuentas, ni su sello para marcar la correspondencia hacia la metrópoli. Sintió que era cada vez menos cuerpo y más aire.

¡Juana, haz más liviano el caldo! —le gritaba él.

—Sí, patrón —respondía ella.

“En el fondo igual le tengo cariño”, era el débil eco que resonaba en su cráneo. “Es tan esforzada como su difunto padre. Una verdadera tragedia”. Sus pasos livianos y apagados cuando entraba y salía del cuarto le recordaban a la última vez que lo vio.

Lagunas negras consumieron su día. El tiempo se volvió acuoso, y la superficie de la realidad empezó a confundirse con la profundidad del sueño. Se sintió nadando en el caldo de Juana. Lo vomitaba. La regañaba. Volvía a sumergirse en la oscuridad. Un cosquilleo en sus piernas. Un grito. Y de repente ahí estaba; el cuerpo de Pedro colgado en las tablas del techo. “Una verdadera tragedia”.

sábado, 18 de agosto de 2018

Lamentaciones Presidiarias [Poema]


¿Cómo esperas a que yo esté inspirado?
Si soy un prisionero a medio tiempo,
Y me la paso con bestias cuadrúpedas;
¡Ellas se nutren de todo mi aliento!
(Me atrapan cuatro metálicas patas).

Llevan pelajes en tonos diversos
-Bueno, tal vez sean dos, solamente-:
Ocre; al igual que la mierda “sanita”,
O blanco; como la nieve, o tus huesos.
(Que se pudren en el trance del tedio).

Veo pasar todo el flujo del tiempo,
De sueños rotos, y doce años muertos.
De cuyos huesos, apenas vigentes,
Se hacen coronas, que iremos portando
Hasta que al fin, algún día, muramos.

Inspiración, dime dónde encontrarte.
No me respondas que en mi hambre y pobreza,
No me digas que en las plantas de mis pies,
Porque entonces ya me habré convertido
En un órgano excretor de palabras.

martes, 26 de junio de 2018

[Reseña Literaria] "El hombre ilustrado" de Ray Bradbury


Introducción:

De todos los sub-géneros derivados de la “literatura de ficción”, la ciencia ficción es uno de los más fascinantes para las masas. Y también, el más lucrativo. Siempre nos hemos deslumbrado imaginando futuros hipotéticos, pues no tenemos certeza de dónde irá a parar la humanidad. Nadie sabe qué será de nosotros. Eso nos aterra, y maravilla al mismo tiempo.

Talvez deba comenzar esta reseña aclarando que no soy muy fan de la ciencia ficción. De hecho, creo esta ha sido la primera obra del género que he leído en mi vida. No digo esto como excusa para hacer una reseña mediocre, por el contrario, creo que este libro es apto tanto para los devotos de este tipo de literatura, como para los recién iniciados. Pues en este caso, eso deja de ser importante.
 
Sí; este es un libro de ciencia ficción, y recoge las características que debe tener perteneciendo a ese género. Pero es una obra que se expande aún más allá del molde. Abarca mucho más de lo que uno puede imaginar –tal vez, demasiado-.

Acerca del autor:
 
Ray Douglas Bradbury fue un célebre escritor estadounidense nacido en 1920. Pasó gran parte de su juventud vendiendo periódicos, y simultáneamente, se instruyó de manera autodidacta para escribir sus primeros relatos. Influenciado por Edgar Allan Poe, Lovecraft, e incluso Shakespiare. Posteriormente nos pudo traer obras como Crónicas Marcianas (1950), Farenheit 451 (1953, ganadora del premio Hugo a mejor novela), y El Hombre Ilustrado (1951). Fue considerado por muchos como un visionario del género fantástico y de ciencia ficción.

martes, 22 de agosto de 2017

¿Qué soy yo?

¿Qué soy yo?
Un tonto, un muñeco, un bufón.
Un pepino, un acróbata fantasma, un boxeador de barro, un artista de papel.
Siempre destruyéndome a mí mismo, y volviendo a reconstruirme.
Siempre regocijándome en mi pasado, haciendo de mi dolor un fetiche.
¿Sigo siendo un iluso si estoy consciente de ello? ¿Acaso estoy loco por querer estar internado?
Soy un fruto inmaduro, ácido e incoloro, pendiendo en un árbol que no me pertenece.
Esperando con ansias, alegría y temor el día que me toque caer de esta rama pusilánime.
Pero sigo siendo joven... puedo darme el placer de escapar un rato de este mundo, sin que me consideren un loco.
Sumergirme en los cálidos brazos de un libro, robarle el alma a un recuerdo para poder morir por un rato.

Fundir el amor con el placer, contrastar la alegría y el dolor.